Tuesday, September 12, 2006



Traducción: Eberth Munárriz



Stub of a Red Pencil

You were sharpened to a fine point
With a rusty razor blade.
Then the unknown hand swept the shavings
Into its moist palm
And disappeared from view.

You lay on the desk next to
The official-looking document
With a long list of names.
It was up to us to imagine the rest:
The high ceiling with its cracks

And odd-shaped water stains;
The window with its view
Of roofs covered with snow.

An inconceivable, varied world
Surrounding your severe presence
On every side,
Stub of a red pencil.


Tocón de Lápiz Rojo

Te sacaron una punta finísima
Con una hoja de afeitarse oxidada.
Luego la mano desconocida barrió lo rasurado
Hacia su palma húmeda
Y se perdió de vista.

Yacías en el escritorio junto
Al documento de aspecto oficial
Con una larga lista de nombres.
Quedaba en nosotros imaginar el resto:
El techo alto con sus grietas

Y extrañas manchas de agua;
La ventana con su vista
A tejados cubiertos de nieve.

Un mundo variado, inconcebible
Rodeando tu severa presencia
Por todos lados,
Tocón de lápiz ojo.



The Inanimate Object

In my long late night talks with the jailers, I raised again the question of the object: Does it remain indifferent whether it is perceived or not? (I had in mind the one concealed and found posthumously while the newly vacated cell was fumigated and swept.)

“Like a carved-wood demon of some nightmarish species,” said one. “In cipher writ,” said another. We were drinking a homemade brew that made our heads spin. “When a neck button falls on the floor and hardly makes a sound,” said the third with a smile, but I said nothing.

“If only one could leave behind a little something to make others stop and think,” I thought to myself.

In the meantime, there was my piece of broken bottle to worry about. It was green and had a deadly cutting edge. I no longer remembered its hiding place, unless I had only dreamed of it, or this was another cell, another prison in an infinite series of prisons and long night talks with my jailers.


El Objeto Inanimado


En mis largas conversaciones nocturnas con los carceleros, retomé la cuestión del objeto: ¿Permanece indiferente si es percibido o no? (Tenia en mente aquél escondido y encontrado póstumamente mientras la celda recientemente desocupada era fumigada y barrida.)

“Como un demonio, grabado en madera, de alguna especie salida de una pesadilla,” gijo uno. “En código,” dijo otro. Estábamos tomando en trago casero que nos hacía dar vueltas la cabeza. “Cuando un botón del cuello cae al piso y apenas hace ruido,” dijo el tercero con una sonrisa, pero yo no dije nada.

“Si tan sólo uno pudiera dejar alguito que haga a otros pensar,” pensé para mis adentros.

Mientras tanto, estaba mi pedazo de botella rota para preocuparme. Era verde y tenía un filo letal. Ya no recordaba su escondite, a no ser que sólo la hubiera soñando, o ésta era otra celda, otra prisión en una serie infinita de prisiones y largas conversaciones nocturnas con mis carceleros.

de Hotel Insomnia







Shading Exercise


This street could use a bit of shade
And the same goes for that small boy
Playing alone in the sun,
A shadow to dart after him like a black kitten.
His parents sit in a room with shades drawn.
The stairs to the cellar
Are hardly used any more
Except for an occasional prowler.
Like a troop of traveling actors dressed to play Hamlet,
The evening shadows come.
They spend their days hidden in the trees
Outside the old courthouse.
Now comes the hard part:
What to do with the stones in the graveyard?
The sun doesn't care for ambiguities,
But I do. I open my door and let them in.


Ejercicio de Sombreo

A esta calle le vendría bien un poco de sombra
Y lo mismo va para ese niño
Que juega solo en el sol,
Que una sombra se dispare sobre él como un gatito negro.
Sus padres siempre sentados con las persianas abiertas.
La escalera al sótano
Ya casi no es usada
Excepto por un vagabundo ocasional.
Como un tropel de actores itinerantes ataviados para hacer Hamlet,
Las sombras nocturnas llegan.
Pasan sus días ocultas en los árboles
Fuera del palacio de justicia.
Ahora viene la parte difícil:
¿Qué hacer con las lápidas del camposanto?
Al sol no le importan las ambigüedades,
Pero a mí sí. Yo abro mi puerta y las dejo pasar.

de My Noiseless Entourage